En sus tiempos de primarión, don Juan Pérez, le ponía apodos a todo el mundo, jactándose de esa “gracia”.
En la escuela Sarmiento, donde estudiaba, mientras cursaba el quinto grado de primaria, tenía de compañero al chelePancracio Silva, a quien por sus ojos tristes y amarillentos, Juan bautizó como “ojos de chivo ahorcado”.
El día de las madres, al salir del acto cultural, Juan se adelantó para llegar a su casa antes de que pasara el chele, que vivía a media cuadra, para que su señora madre se enterara del nuevo apodo que acababa de poner. Cuando vió venir al chele, llamo a su madre y le dijo: “ mamá, mamá, oiga como le puse a Pancracio Silva , y tomando aire , a todo pulmón le gritó: ¡ OJOS DE CHIVO AHORCADO!.
Y ante la inocente mirada de la anciana el chele respondió: “ Tu madre, hijo de la gran p…!
El nacatamal (del nahua nacatl, carne, y tamalli, tamal) y es de origen indígena. En la época precolombina se hacía con carne de venado, chompipe, garrobo, tepezcuintle, achiote y tomate y se envolvía con las hojas de la mazorca del maíz. Con la venida de los españoles y en el transcurso de la colonia se cambiaron las carnes antes mencionadas por la de cerdo, se sustituyó la hoja de mazorca de maíz por la de plátano y se le agregaron los otros ingredientes
12 Hojas Plátano ,24 Chile congo ( opcional), Saly Agua
Procedimiento o preparación: Nezquizar el maíz, hervirlo hasta que los granos revienten, botar el agua, larvario; molerlo a grano fino, al hacer ésto agregar manteca poco a poco, cebolla en rodajas, ajo cortado y sal al gusto. La carne se corta en partes de cuatro onzas, se adoba con achiote, cebolla, ajo y sal al gusto. El arroz se lava con agua, y deja escurrir, las hojas de plátano se suazan y desvenan. Dos mitades de hoja se acomodan cruzadas y se deposita en orden: masa, carne, arroz, chiltoma, cebolla, tomate, papa, todo en rodajas; se terminado condimentar con dos chiles congos enteros (opcional). Puestos todos los ingredientes se doblan en cuadro las hojas y amarra con mecate fino. Se cuecen en agua. la cocción dura cinco horas, se consumen calientes.
Al tope de una de las calles principales instalaron el Batallón.
Fue de ahí de donde lo vió salir la primera vez que tuvo una referencia directa de su persona.
Pocas personas no usaron el uniforme de las Milicias. Los “chocolitas”, les decíael pueblo siempre jodarrioso, so pena de caer preso. El sobrenombre de tan singular Cuerpo Militar era una forma de recordar una bebida tonificante, a base de leche y cocoa, que para esa época ya no se producía en el País.
Pie plano # 44. Pantalón verde olivo. Poco más de un metro setenta. Camisa color café claro. Caminar enérgico y nervioso.
A los pocos días, cuando apenas empezaba a transitar por las calles húmedas de su pueblo adoptivo; en la otra calle principal, en la del comercio; en un momento coyuntural de la historia política de nuestro País en el que la música testimonial predominaba en los diales nacionales y, en que los éxitos musicales internacionales, además de llegar retrasados, no era posible disfrutarlos por el ambiente bélico que invadía a la Patria; reconoció al Señor que vió salir del Batallón.
Sentado en una silla mecedora bajo el dintel de la puerta principal de su casa escuchaba desafiante una de esas Sinfonías que sólo a quienes aman realmente la música, les gusta. Chopin, Mozart, Vivaldi…uno de esos genios.
A los pocos días supo que era Poeta. Le dijeron que escribía a los Héroes, a la Patria desangrada por sus mejores hijos, a la Jinotega que en sus montañas ya no producía café sino, sangre, dolor, lágrimas. Olor a pólvora y a muerte.
Decíase Dariano hasta la médula y, con cierta arrogancia citaba a los grandes pensadores europeos, principalmente franceses.
A diferencia de muchos contemporáneos, no se dejaba invadir por la vanguardia literaria instituida en la Tierra de Lagos y Volcanes. También decían que era loco.
Era el único libre pensador jinotegano que escribía igual en un escritorio como sobre sus piernas, en una banca del Parque Central o en la Oficina de algún Abogado amigo suyo; el de impecable blanco o el de cabello abrillantinado, cuando el numen tomaba posesión de su privilegiado cerebro.
El Dios Todopoderoso, el sol, la luna, el mar, las montañas jinoteganas, los grandes Próceres, las bellas mujeres, la mentira, el Curandero mal hablado y sanador, la traición, el amor, los ilustres de la Ciudad Eterna, la Doña mexicana recién fallecida. Todo y todos conocían la bondad de su genio.
Incluso, los que ya no están con nosotros. A pulmón partido les da el último adiós. En alguna pesadilla o alguna visión, García Sarmiento le dijo que él era el Poeta del Rey Burgués…
Vinieron nuevos tiempos. Tantos calendarios como lunas. Una chocolita cuesta ahora un córdoba. Los de siempre aún no conocen su sabor porque no pueden comprarla. No la añoran. La desean. Muy pocos recuerdan aquellos uniformes tristes que algunos vistieron con orgullo, como él; otros con asco y horror. El Batallón ya no es. La casa conserva aún un poco de pintura verde-militar-oscuro-tenebroso; está en proceso de caer desplomada como la de los Buendía en el último día del año cien.
El dintel de la puerta principal de su casa, eternamente limpia y bien cuidada, sigue siendo el lugar preferido para escuchar a los inmortales genios de la música universal.
El Poeta ha producido decenas, centenas, miles de poemas inéditos, que muchos seguramente, cuando aborde la Barca, se disputarán. Tal cual ocurre como siempre con los grandes.
Ha recopilado más de cuatrocientas biografías de los personajes pintorescos de Xinotencatl. Diserta con aplomo en las ondas hertzianas. Colabora con todo aquel alumno que así se lo solicita. Saluda al lustrador y, al eminente profesional. Se dice revolucionario. Ha estado hospitalizado. Aun escribe. El tiempo pasa…
Un joven cantautor de estas tierras le dedicó un estribillo que para la generación jinotegana del Siglo XXI será la única referencia del Poeta gritón y diabético de quién no podremos librarnos jamás. Tan grande como La Peña de la Cruz y tan jinotegano como “Nando”…así es Don Daniel Pineda Mangas; el “Chapín” Daniel.
Nota del Autor: Esta semblanza fue escrita en el año 2004, en vida del “Chapín” tal y como debe ser con nuestros personajes y, no ha sido modificada.
Dijo un sabio pensador: “que un pueblo culto es un pueblo libre” y este pensamiento cobra vida cuando alguien dentro de la sociedad se preocupa por que la juventud tenga acceso a la educación.
En Jinotega, todo comienza con la preocupación de la maestra Genoveva González, quien fundó la primera escuela en enero de 1849, en la que además de las primeras letras, se enseñaba la doctrina cristiana. En aquellos tiempos, el estudio estaba al alcance solo de aquellos tenían posibilidades económicas, aunque no era menos difícil, ya quetenían que viajar hasta León y otras veces hasta Guatemala para poder estudiar, lo que suponía, además de la dificultad del viaje, el peligro de enfermarse, como en realidad sucedía, muriendo muchos en el intento. Fue así, que un grupo de ciudadanos de buena posición social, formó una sociedad para la que se aportó una considerable suma de dinero, nombrando una comisión para que viajara a León y buscara la asesoría del doctor José Rosa Rizo, jinotegano que dirigía el Colegio San Francisco de aquella ciudad. El doctor Rizo encontró en el movimiento la oportunidad de servir a su pueblo llegando a un acuerdo con la comisión, viajó a Jinotega, acompañado del personal docente y un tren de mulas y carretas transportando el mobiliario para el primer colegio mixto de Jinotega, al que dieron el nombre de “El Septentrional.
Cabe señalar, que las primeras escuelas públicas elementales, fueron establecidas durante la administración de don Fruto Chamorro en 1853, siendo Jinotega una pequeña villa.
El colegio, sin embargo, tuvo corta vida, pues no se podía competir con las escuelas públicas, naciendo así un obstáculo mas para el aspirante.
Los tiempos han cambiado, ha llegado el progreso y la globalización nos envuelve, pero la realidad se aleja cada día mas, a medida que las autoridades no hacen cumplir las disposiciones gubernamentales, propiciando la vagancia en la niñez y la juventud. Y nos preguntamos: ¿a que se debe el retroceso? Todavía a finales de los años 60 existía en Jinotega un policía escolar y hoy se hace oposición a la Constitución Política que declara que la educación primaria es obligatoria además de gratuita. Y la verdad es preocupante; hace falta además del rigor de los padres de familia, la honestidad de las autoridades, para que el pan de la enseñanza llegue realmente a su verdadero destino. No bastan una gran cantidad de centros de estudio y un buen legajo de leyes para que todos estudien. Miles de niños y adolescentes deambulan por las calles en horas y días hábiles de estudio sin que autoridad alguna se preocupe por remediar el error.
¿Existen las leyes? Entonces hagámoslas valer. Seria la única forma de lograr que el esfuerzo de personas como la maestra González no sea en vano. Seria la única forma de lograr que nuestro pueblo salga adelante.
José Ángel Flores Rivera nació un 31 de mayo de 1944 en la ciudad de Jinotega, hijo del Sr. Félix Flores y la Sra. Eulalia Rivera . Desde muy pequeño mostró inquietudes por la música; siendo apenas un niño de 6 años tomaba sus juguetes simulando una guitarra.
Sus estudios primarios los cursó en el Colegio "La Salle" y participaba en veladas que el colegio organizaba cantando a dúo con el Prof. Harvey Wells,(q.e.p.d.).
Siendo todavía muy joven y habiendo terminado sus estudios secundarios se traslada a la ciudad de León, al entonces llamado Auspicio San Juan, el cual era un instituto vocacional, donde el aprendió ebanistería (1961).
En esta época, inspirado por la nostalgia y estando en la ciudad universitaria, es cuando escribió las letra del Corrido a Jinotega y Campesina Segoviana. Al terminar sus estudios y regresar a su amado Jinotega da inicio a un proyecto musical formando un trío llamado Los Alfiles compuesto por Noel Montenegro, Óscar Gutiérrez y él. En esta época se da inicio el esfuerzo de poder grabar un disco que contenía dos temas musicales de Oscar Gutiérrez,(La Nicolasa y Rosa). Este trío estuvo muy activo algunos años pero la muerte de Noel Montenegro y el traslado a Managua del señor Óscar Gutiérrez (q.e.p.d), por parte de su trabajo, dio fin a una primera faceta del trío los alfiles.
El 14 de septiembre de 1963 contrae matrimonio con la señora Ana del Carmen Centeno con la que procrea 6 hijos, viviendo en esa época, en esta ciudad en el Barrio España, conocido el día de hoy como el barrio Sandino.
Siendo, José Ángel Flores R, un músico nato, no se dio por vencido y conformó nuevamente el trío Los Alfiles, integrándose a éste, el Señor Martín López y Antonio Ballesteros (q.e.p.d).
Para la década de los 80, el trío pasa por muchas etapas difíciles ya que José Ángel se estaba dedicando a la agricultura, Martín López es ascendido en su trabajo y trasladado a Matagalpa, Antonio Ballesteros trabajaba como guarda de seguridad en la Cervecería Victoria y la actividad del trío tanto en práctica como en participaciones en eventos sociales y culturales se reduce a los fines de semana. Para finales de la década de los 80 hay un nuevo renacer del trío; nuevamente José Ángel Flores R y Antonio Ballesteros se ven motivados a continuar con esta labor, pero hace falta un integrante, llegando en ese momento Hilario Picado, quien los acompañó durante los últimos años de existencia del trío.
También fue integrado al trío Antonio Picado quien los acompañó en muchos eventos culturales a nivel local y regional en los cuales obtuvieron numerosos premios poniendo en alto el valor de la cultura Jinotegana.
El 21 de octubre de 1989, José Ángel muere trágicamente en un accidente aéreo en Tegucigalpa, Honduras, dejando un maravilloso legado de amor, amistad, lealtad y sus canciones que hasta el día de hoy disfrutamos.
Gracias a Dios ponemos a su alcance la primer edición de REVISTA NUESTRA JINOTEGA, mes de junio 2009, proyecto que dio inicio 4 años atrás con la 1er edición de la Mini Guía “Conociendo un poco de Nuestra Jinotega”, pero hasta esta fecha logramos llevar a la realidad ese sueño.
La Revista Nuestra Jinotega es un esfuerzo dirigido a recopilar y documentar todo lo humanamente posible de nuestra historia en sus diferentes secciones como; educación, cultura, deporte, personajes, tradiciones, salud, músicos, etc, además de abordar temas de interés actual así como también aportar en la promoción del turismo en Jinotega y hacer conciencia en la importancia de la conservación de nuestro medio ambiente.
El proyecto de la revista Nuestra Jinotega es un poco ambicioso ya que a la par de editarla de manera escrita hemos adquirido un espacio radial de una hora diaria de lunes a viernes en Radio Jinotega, bajo el nombre de Radio Revista Nuestra Jinotega trasmitido de 8:00 a 9:00 a.m. siempre bajo el mismo perfil y objetivo de la revista escrita, además estamos elaborando nuestra página web que es: www.revistanuestrajinotega.info, en donde podrán encontrar cada una de las
ediciones que vayamos publicando, dicha página estará a su alcance para enero del 2010 si Dios así nos lo permite, para junio del mismo 2010 tenemos proyectado llegar a Uds. a través de la televisión local con un programa de fin de semana con su programa Tele Revista Nuestra Jinotega, todo esto con la finalidad de que los jinoteganos tengamos a través de todos los medios posibles la oportunidad de conocer de lo nuestro y de esa manera nos apropiemos de nuestros valores culturales y contribuir con este pequeño esfuerzo al desarrollo de Nuestra Jinotega.
Agradecemos muchísimo a las personas que representan los diferentes patrocinios que han hecho posible este pequeño trabajo que editamos con una impresión sencilla y modesta pero con mucho contenido educativo, ya que es gracias a ellos que podemos proyectar nuestro departamento por estos medios, escrito y radial.
De igual manera a nuestros colaboradores: Lic. Scarlett Guido, Lic. Otto González, Lic. Anibal Zamora-Flores, el Prof. Ramón Pineda que además de sus artículos me brindó su apoyo en las entrevistas y en la revisión de la revista.
Como siempre hemos dicho, es compromiso de todos, por tal motivo dejamos páginas abiertas a las personas que quieran contribuir con datos, fotografías, sugerencias y/o artículos para que día a día nuestro trabajo sea cada vez mejor.
Es motivo de gran alegría dedicar esta primera edición a DIOS, a mi familia, amigos y a Nuestra Jinotega querida.